Carolina firma

Compañeras, ¿nos salimos del molde este verano?

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Nada como la llegada del verano para recordarnos que está muy bien eso de que votemos, o de que nos hayamos incorporado al mercado laboral, pero sólo si no olvidamos cómo debemos ser, para ser, de verdad, mujeres.

Porque no, no basta con haber nacido, o sentirse mujer, lo realmente importante es parecerlo a la manera que nos es impuesta, básicamente como sujetos y objetos de consumo.

Y así, en cuanto empieza a hacer calorcito, comienza el bombardeo de información publicitaria que nos muestra el camino que nos llevará a ser realmente felices en estos meses veraniegos. Es un camino exigente que implica quitarse todo el pelo del cuerpo, menos el de la cabeza, claro, ese, cuanto más mejor, no tener talones agrietados, llevar los pies con pedicura perfecta, y por supuesto ni un gramo de celulitis, hay que tener un cuerpo 10. Veamos estos anuncios antes de seguir:

Es una carrera frustrante, porque el modelo no existe, es inventado. Las mujeres tenemos pelos, talones agrietados y celulitis. Este concepto de mujer perfecta ni siquiera representa a un número significativo de nosotras. No somos así en general. Hemos aprendido desde muy pequeñas que para ser aceptadas tenemos que transformar nuestra imagen para adaptarnos a lo que se espera de nosotras, pero, ¿quién ha creado esta idea?, y sobre todo, ¿por qué nos sometemos a ella?.

Para quien se sale del modelo, quién se deja sus pelos (las que se atreven) y no cuida sus pies (porque para caminar, correr y saltar no hace falta llevar las uñas pintadas), quien pasa de su celulitis y se pone un pantaloncito corto dejando al aire unos muslos llenos de agujeros, para esas, no hay perdón. Se dice que “son dejadas”, porque una mujer puede estar ilusionada y embarcada en un proyecto que la está haciendo crecer como persona en todos los aspectos, pero si no se pinta las uñas de los pies es una dejada y no se quiere a sí misma. También se duda de si la mujer en cuestión tendrá amigas, porque si una mujer segura, independiente y con una gran autoestima, va luciendo su celulitis con una minifalda, sólo puede ser porque no ha tenido a nadie que le haya advertido de que eso no se hace, que la celulitis no existe. Y, claro, la familia se preocupa porque piensa que no estás bien, que si estuvieras bien te cuidarías, porque para una mujer, cuidarse es sólo atender su físico.

Me encantaría tener la receta que me permitiera a mí y a todas elegir libremente cómo queremos ser, pero no la tengo. Sólo sé que debemos abandonar la crítica, a nosotras mismas y a las demás, y hacer una reflexión sobre el motivo por el que nos depilamos, nos hacemos la pedicura, y dejamos en el perchero esos pantaloncitos que tanto nos gustan. Y, por supuesto, librar nuestras batallas . Yo por mi parte, este verano, los pantaloncitos, me los compro.

Les dejamos el enlace a un artículo de Barbijaputa en eldiario.es donde trata en tono irónico este tema:  http://www.eldiario.es/zonacritica/mujer-verano_6_403919634.html

Y también  otro enlace al programa de radio de esta semana de Sangre fucsia sobre la “Operación Bikini” : https://sangrefucsia.wordpress.com/2015/07/13/sangre-fucsia-81-operacion-bikini/

 “¿Por qué nos cabrean las mujeres desobedientes?. Porque cada mujer que desobedece te recuerda que, tú, estás obedeciendo.” Irantzu Varela

Carolina Duque

Pan de leyes